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Revista-Chilena-de-Infectologia-3-2017

Parasitología Artículo Original www.sochinf.cl 231 Chile35. De esta manera, el acceso al consumo de vísceras puede ser directo o indirecto (a través de los residuos domiciliarios), lo que se ve favorecido por la inadecuada recolección de basura, principalmente en zonas rurales. El alto número de estudiantes que manifestó que sus canes alguna vez habían sido alimentados con vísceras, contrasta con la baja proporción que reconoció afirmativamente alimentarlos con vísceras infectadas con quistes hidatídicos. Lo anterior podría explicarse por el desconocimiento o dificultad en reconocer quistes hidatídicos y vísceras parasitadas. Dicho desconocimiento obstaculiza a las personas reconocer la alimentación de perros con vísceras como una acción peligrosa, manteniéndose a lo largo del tiempo y arraigada en la población. El contacto estrecho con perros es una conducta riesgosa, especialmente en niños, práctica común encontrada en este estudio28,36. El ser lamido por perros fue una conducta mayormente común en zonas urbanas, lo que se puede explicar por el rol de mascotas que cumplen estos animales, existiendo un contacto más estrecho con las personas, a diferencia de zonas rurales en donde son más utilizados para labores de trabajo como el arreo de ganado32. El lavado frecuente de manos es un factor protector36. En este estudio el porcentaje de estudiantes que manifestaron lavarse las manos cinco o más veces al día y siempre después de acariciar un perro fue alto, demostrando así una conducta arraigada que es inculcada desde pequeños y la asumen como un acto beneficioso. Por otro lado, pudo constituir un sesgo de medición, al evitar manifestar que incurrían en una acción indebida. El cultivo de vegetales y el acceso de perros a estas áreas, incrementan las posibilidades de transmisión de hidatidosis, por el eventual depósito de huevos del parásito en los vegetales28,32. Ambas dimensiones estuvieron presentes en un alto porcentaje de los hogares de los estudiantes encuestados. En los domicilios, tanto rurales como urbanos, fue común la faena de ganado junto a la presencia de perros. Este comportamiento está descrito como el principal factor de riesgo siendo reportado por diferentes autores como una práctica muy arraigada en diferentes zonas de Chile27,28,35,37. El alto número de estudiantes urbanos que manifestó que en sus hogares se faenaba ganado (práctica más habitual en zonas rurales), se podría explicar por la migración rural–urbana y el arraigo y permanencia en el tiempo de estas costumbres4,27,32,38. La tenencia y faena mayoritaria de ganado caprino en los hogares de Punitaqui se relaciona con la gran masa ganadera de esta especie en la Región de Coquimbo, la que concentra el mayor número de cabezas de Chile17. Destaca, en segundo lugar, de importancia, el ganado ovino, y su tenencia también es un importante factor de riesgo de enfermar de hidatidosis4,26. Se suma a lo anterior, que este tipo de ganado ocupa el segundo lugar en el país en hallazgos de quistes hidatídicos en plantas de faena de animales, lo que puede interpretarse como que poseen una alta carga parasitaria17. En la Región de Coquimbo, el sacrificio de caprinos y ovinos se realiza principalmente de manera informal en los domicilios, sin ninguna supervisión médico veterinaria y sin las medidas de higiene adecuadas, lo que incrementa el riesgo15. En Chile, los genotipos de E. granulosus que más contribuyen a la hidatidosis humana son G1, G2 y G3, los que tienen como hospedador intermediario al ganado ovino, y el genotipo G6 que posee como hospedadores intermediarios a caprinos y ovinos. A lo anteriormente señalado se debe sumar que ambos tipos de ganado representan 39,3% de la masa ganadera nacional, por lo cual el riesgo de la presencia de la enfermedad es alto17,39. En los hogares de estudiantes de enseñanza media de la comuna de Punitaqui, se presentaron diversas actitudes y prácticas que están catalogadas como factores de riesgo de producir hidatidosis, relacionadas principalmente con la tenencia de perros y la crianza y faena domiciliaria de ganado; basado en estos antecedentes se puede inferir que en la comuna el riesgo de padecer hidatidosis es alto tal como queda demostrado en las altas tasas de incidencia. Los resultados obtenidos en este estudio, pueden extrapolarse al resto de la población de la comuna, debido a que los estudiantes de los establecimientos intervenidos, provenían de diversos sectores, tanto urbanos, periurbanos y rurales. Todo abordaje que se realice para combatir esta enfermedad no debe centrarse sólo en la población rural, sino que también en la urbana y periurbana, debido a que las prácticas y conductas relacionadas con la enfermedad han dejado de ser exclusivas de sectores rurales. Esta orientación fue asumida por la SEREMI de Salud Coquimbo, la que inició en el año 2014 un extenso programa de prevención y control de hidatidosis en la Provincia de Limarí, específicamente en las comunas de Punitaqui, Monte Patria y Combarbalá, financiado por el Gobierno Regional de Coquimbo y ejecutado por la Universidad Católica del Norte. Su componente principal es la educación destinada a toda la población escolar, padres y apoderados, y organizaciones sociales. Las principales formas de transmisión y perpetuación de la enfermedad son factibles de combatir mediante medidas simples, siendo la educación un pilar fundamental para lograr cambios de prácticas y conductas que se encuentran muy arraigadas en la población. Agradecimientos: A Filomena Rojas Bugueño, Dirctora del Colegio Irma Salas Silva de Punitaqui, a Mario Rojas Rojas, Director del Dpto. de Edicación del Ilustre Municipalidad de Punitaqui y a Victor Araya Bahamondes, Director del Liceo Alberto Gallardo Lorca de Punitaqui, por su colaboración y contribución a la realización de este estudio. Rev Chilena Infectol 2017; 34 (3): 227-234


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