Nota Histórica - Sobre el origen del término bacteria:una paradoja semántica

Revista-Chilena-de-Infectologia-3-2017

Nota Histórica Facultad de Medicina, Universidad de Chile. Programa de Microbiología y Micología, Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM). Recibido: 16 de marzo de 2017 Correspondencia a: Carlos Osorio A. gonosorio@med.uchile.cl www.sochinf.cl 265 Sobre el origen del término bacteria: una paradoja semántica Carlos Osorio About the origin of the term bacteria: a semantic paradox This review analyzes the origin of the term “bacteria”, which was created by the biologist Christian G. Ehrenberg, initially to account for a single bacterial genus of the Vibrionia family and finally, to explain how this name imposed itself upon others as the formal denomination for the whole bacterial group. Key words: Monas; vibrio; bacteria; microbiology. Palabras clave: Monas; Vibrio; bacteria; microbiología. Para todos los que aman la microbiología y sus orígenes Introducción Los primeros microscopistas se habían dedicado a observar y describir los microorganismos que crecían en infusiones y otras variadas muestras ambientales, pero no habían establecido ninguna clasificación formal. Recordemos brevemente que el célebre holandés Antoine van Leeuwenhoek (1632-1723), con la ayuda de una simple lupa, descubrió el microcosmos de los animalículos y les denominó originalmente en holandés “kleine dierkens” (en holandés “pequeños animales” y en su forma latina nominativo singular animalculum o plural animalcula)1. A inicios del siglo XVIII el francés Louis Joblot, publicó su obra “Descriptions et usages de plusieurs nouveaux microscopes”, en la que describió una gran variedad de microorganismos que denominó anguilas del vinagre2,3. El primer esfuerzo sistematizador lo realizó el inglés John Hill en su obra “History of Animals” de 1752, dividiendo a los animalículos en tres clases (Gimnia, Cercaria y Arthronia) y ocho géneros (siendo el más destacado Paramecia), pero su esquema fue rápidamente olvidado3. En 1759 el microscopista alemán Martín Ledermüller (1719-1769) creó una nueva denominación para los animalículos, esto es Infusionsthierchen (cuyo significado en alemán es animalículos de infusiones), debido a que muchos de ellos crecían en infusiones de distintas sustancias como café, té y otras3,4 (Figura 1). En 1765 el anatomista alemán Heinrich August Wrisberg publicó su obra titulada “Observationum de animalculis infusoriis satura” (Variedad de observaciones sobre animales infusorios), la que legitimó ampliamente el uso del término infusorio e introdujo esta temática específica en el mundo ilustrado3,5. En 1767 el famoso taxónomo sueco Carolus Linnaeus (1707-1778), en la tardía 12ª edición de su inmortal obra “Systema naturae per regna tria naturae” (Sistema de la naturaleza en tres reinos naturales), intentó por primera vez incorporar a estos animalículos o infusorios dentro de las categorías biológicas establecidas, dentro de un único grupo o género denominado Chaos infusorium, como parte del orden Zoophyta, dentro de la clase Vermes (término latino para gusanos), y ésta a su vez dentro del reino Animalia6,7. Posteriormente, dada la dificultad evidente que creaba este nuevo grupo de seres vivos para la sistemática, Linnaeus concibió para estos extraños seres un tercer reino viviente que los incluyese sólo a ellos y que denominó reino Chaoticum8,9. Otto Friedrich Müller El gran microscopista danés Otto Federico Müller (1730-1784) fue el primero en clasificar exitosamente los microorganismos denominados infusorios o animalículos (Figura 2). En 1773 fue publicada su obra titulada “Vermium terrestrium et fluviatilium” (Sobre gusanos terrestres y fluviales)10. En ella se describió por primera vez un microorganismo infusorio que fue denominado Monas, derivado de la palabra griega monaV (unidad), y que ocuparía una posición prominente en el campo de la bacteriología (también esta palabra tiene un significado en el campo de la filosofía). Aún hoy, el conocido género bacteriano Pseudomonas nos recuerda a este tan ilustre predecesor. Además, en dicha obra Müller introdujo para otro grupo de infusorios el término Vibrio, derivado del verbo latino vibro, seguramente por el ágil movimiento de estos infusorios observado bajo el microscopio. Considerando los esfuerzos iniciales de Hill y Linnaeus, se puede considerar que Müller fue el primer investigador que logró Rev Chilena Infectol 2017; 34 (3): 265-269


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