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Revista-Chilena-de-Infectologia-3-2017

Caso Clínico www.sochinf.cl 273 Discusión La hidatidosis es la infección producida por el parásito E. granulosus cuyos hospederos definitivos son los animales caninos. Los ganados ovino, bovino y caprino intervienen como hospederos intermediarios. El hombre es un hospedero intermediario accidental al ingerir alimentos contaminados con materia fecal que contiene los huevos del parásito. Las larvas liberadas en el lumen intestinal del ser humano invaden el torrente sanguíneo y se diseminan a distintos órganos1,2. El diagnóstico de la hidatidosis se basa en datos epidemiológicos, manifestaciones clínicas y métodos complementarios por imágenes. Las pruebas serológicas pueden ayudar al diagnóstico3. Tres de nuestros pacientes presentaron antecedentes epidemiológicos que orientaron hacia una hidatidosis como una posible etiología del cuadro clínico. El diagnóstico de certeza se hace por la visualización macroscópica del quiste en el acto quirúrgico o de estructuras quísticas observadas microscópicamente3,4. En todos nuestros pacientes, el aspecto macroscópico de la lesión fue compatible con un quiste hidatídico. El estudio histopatológico confirmó el diagnóstico en los seis pacientes. La hidatidosis debe sospecharse en: • Toda persona con una masa quística (única o múltiple) en el abdomen, tórax u otra localización con antecedentes epidemiológicos. • Toda persona con sospecha de hidatidosis por tamizajes poblacionales efectuados con ecografía3,4. Se define como caso confirmado un caso sospechoso con confirmación diagnóstica por imágenes y/o diagnóstico serológico mediante ELISA, Western blot o hemoaglutinación indirecta (HAI) o por visualización directa por microscopia de protoescólices o ganchos del cestode, restos de membranas y/o estudio histopatológico de la pieza extraída por cirugía. El hígado es afectado hasta en 90% de los casos, pulmón en 10-15% y menos frecuentemente otros órganos como cerebro, ojo, músculos, riñones, bazo, etc.1. La frecuencia de la hidatidosis cerebral varía entre 0,5 y 3% tal como se describe en los estudios de Turgut5, Kovoor6 y Onal7. La localización cerebral afecta hasta en 75% de los casos a niños. Puede presentarse de dos formas según el mecanismo por el que las lesiones se producen en el sistema nervioso central: primaria o secundaria8. La forma primaria corresponde a la presentación como quiste único localizado en el territorio irrigado por la arteria meníngea media. Mientras que en la forma secundaria hay múltiples quistes de cualquier localización asociados generalmente a compromiso de otros órganos8. Los seis casos presentados se presentaron como quistes de sistema nervioso central sin lesiones en otros órganos. En todos los casos se interpretó el cuadro como una hidatidosis cerebral primaria. Puede presentarse con síntomas o signos de hipertensión endocraneal, convulsiones o signos de focalización neurológica1,2,9. Duishanbai y cols.10, reportaron 30 casos de hidatidosis cerebral, donde las formas de presentación clínica fueron cefalea y vómitos (87%) y hemiparesia (30%). Otras formas menos frecuentes fueron trastornos visuales, ataxia cerebelosa, afasia y convulsiones. En los casos que aquí presentamos, los signos y síntomas más frecuentes fueron convulsiones y hemiparesia, ataxia y trastornos visuales. La serología por técnica de ELISA es poco útil en esta localización, menos de 10% de los casos son positivos. Mientras que la técnica de HAI tiene una sensibilidad de 80% en la localización hepática y 65% en lesiones pulmonares3. No suele haber alteraciones en los estudios hematológicos habituales y su hallazgo es inespecífico1,2. En los niños que presentamos, la serología por HAI fue negativa y ninguno tuvo hemograma con eosinofilia; estos hallazgos son frecuentes en quistes hidatídicos intactos y en los de localización en sistema nervioso central. La eosinofilia es poco frecuente y puede aparecer cuando se produce la rotura del quiste o luego de la cirugía. Las imágenes de sistema nervioso central por TC o RM permiten observar el quiste con una pared delgada, bien diferenciada del parénquima cerebral, en cuyo interior se pueden encontrar las vesículas hijas2,8. Los quistes suelen ocupar los hemisferios cerebrales. Khaldi y cols., comunicaron una serie de 117 casos de hidatidosis de sistema nervioso central en esta localización. Las formas secundarias pueden comprometer cualquier estructura del cerebro o cerebelo9. Los seis casos presentados tuvieron una TC de cerebro patológica con imágenes quísticas sugerentes con hidatidosis, localizadas en los hemisferios cerebrales y en cerebelo. El diagnóstico diferencial infectológico es con abscesos bacterianos, neurocisticercosis, tuberculosis, coccidiomicosis, entre otros. Entre las causas no infecciosas pueden mencionarse el quiste aracnoide, quiste porencefálico y los tumores quísticos1,2. En nuestros pacientes se plantearon como principales diagnósticos a descartar, además de hidatidosis, un absceso cerebral bacteriano y tumores quísticos malignos o benignos. La confirmación etiológica se realizó en el acto quirúrgico por la biopsia por congelación en los seis casos, donde pudo observarse la presencia de escólices de E. granulosus. El tratamiento de elección es la resección quirúrgica del quiste por la técnica de Dowling- Orlando1,5, que consiste en la exéresis total del quiste. En la serie de casos de Turgut5, de 137 casos de hidatidosis intracraneana, el tratamiento definitivo consistió en la resección quirúrgica en 85% de los casos, produciéndo- Rev Chilena Infectol 2017; 34 (3): 270-275


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