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Revista-Chilena-de-Infectologia-3-2017

Caso Clínico www.sochinf.cl 277 sión por el ano de “bichitos” que caminaban por todo su cuerpo. El médico solicitó un EPSD, test de Graham y acarotest, los tres con resultado negativo. La paciente acudió al médico internista, quien le indicó empíricamente albendazol 400 mg por dos días y la derivó a dermatología. El dermatólogo solicitó nuevas muestras de deposiciones, todos negativos para parásitos intestinales y ectoparásitos, por lo que la paciente fue derivada al parasitólogo. Al interrogatorio dirigido, ella refería que vivía en una casa urbanizada y que no tenía mascotas por miedo a contagiarse con “bichos”. Además, negaba actividad sexual por temor a infestarse con los “bichos” de su pareja, y tampoco recibía visitas ya que podían estar cursando con infecciones intestinales o cutáneas. Al examen físico, no se evidenciaban lesiones de la piel ni anexos. A la consulta llevó los “bichos” que capturó en un trozo de papel higiénico. El examen macroscópico de los “bichos” correspondía a una mezcla de restos de pan rallado y arena. Tras no objetivarse una parasitosis y por la persistencia en la falsa creencia de infestación parasitaria, se recomendó a la paciente una evaluación psiquiátrica, la cual rechazó. Caso clínico 3 Varón de 68 años, con antecedentes de hipertensión arterial y enfermedad renal crónica en hemodiálisis hacía cinco años. Hacía un año percibía que por su cuerpo se desplazaban insectos pequeños, los cuales escasamente podía ver y que le ocasionaban prurito. El paciente fue evaluado reiteradamente por diferentes médicos (generales, internistas y nefrólogos) sin lograr demostrarse la presencia de parásitos. Consultó también a un dermatólogo que no evidenció lesiones al examen físico. Además, el EPSD, test de Graham y acarotest fueron negativos. Al no encontrar una explicación a sus síntomas, que él consideraba que eran ocasionados por “parásitos”, solicitó ser evaluado por un especialista parasitólogo. Al examen físico sólo evidenciaba escoriaciones en antebrazos y muslos atribuibles al grataje. El nuevo estudio parasitológico, al igual que cinco estudios previos fueron negativos. Finalmente, se sugirió al paciente una evaluación con psiquiatra, lo que desencadenó su enojo y la frase: “no estoy loco y el parasitólogo no sabe nada de bichos”. Caso clínico 4 Mujer de 54 años, dueña de casa, profesional, con antecedente de un trastorno del ánimo en el contexto de una separación conyugal. Además, señalaba que le gustaba realizar actividades de jardinería en su domicilio. Figura 1. Babosas del género Limax. Babosa llevada a la consulta por la paciente correspondiente al caso 1. Figura 2. Lombriz de tierra, Lombricus terrarius. Lombriz llevada a la consulta por la paciente del caso 4. La paciente refirió expulsar una “lombriz” en sus deposiciones. Fue evaluada por un médico internista quien la trató en forma empírica con albendazol 400 mg por día, durante 15 días. El EPSD y test de Graham fueron negativos. El examen macroscópico del verme llevado a la consulta por la paciente correspondió a una lombriz de tierra o Lombricus terrarius (Figura 2). Un mes después, la paciente volvió a consultar por haber eliminado por las deposiciones una nueva “lombriz”. Fue tratada con albendazol por 15 días, con un nuevo estudio parasitológico sin hallazgos. El verme fue analizado en el Instituto de Salud Pública y se confirmó el diagnóstico inicial. Dos meses después, la paciente refirió que al ducharse notó la expulsión de una lombriz por el ano, que resultó ser similar a las anteriores. El estudio en el laboratorio de parasitología del espécimen informó nuevamente una Rev Chilena Infectol 2017; 34 (3): 276-279


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