Feohifomicosis nasal por Curvularia spicifera en un pacientepediátrico con neutropenia y leucemia mieloide aguda

Revista-Chilena-de-Infectologia-3-2017

Caso Clínico Pontificia Universidad Católica de Chile. Departamento de Pediatría (CB). Departamento de Hemato- Oncología (GM). Departamento de Enfermedades Infecciosas e Inmunología Pediátricas (CV, KA). Red de Salud UC-Christus. Laboratorio de Microbiología (TG, PL). Los autores declaran no tener conflicto de interés. Financiamiento: sin fuentes de financiamiento. Recibido: 20 de septiembre de 2016 Aceptado: 13 de abril de 2017 Correspondencia a: Katia Abarca V. katia@med.puc.cl 280 www.sochinf.cl Feohifomicosis nasal por Curvularia spicifera en un paciente pediátrico con neutropenia y leucemia mieloide aguda Constanza Bay, Tamara González, Gonzalo Muñoz, Paulette Legarraga, Cecilia Vizcaya y Katia Abarca Nasal phaeohyphomycosis by Curvularia spicifera in pediatric patient with neutropenia and acute myeloid leukemia There are very few reports of pediatric patients with infections by dematiaceous filamentous fungi. In this publication we report a case of invasive fungal infection of the nasal septum by Curvularia spicifera in a pediatric patient with acute myeloid leukemia. The patient presented with a painful scabby wound in the nasal vestibule. Culture and universal PCR were consistent with Curvularia spicifera. Early management with surgical debridement and bi-associated antifungal therapy achieved complete resolution of the lesions, with no evidence of dissemination and relapses. Clinical management of these fungal infections represents a challenge as the antifungal selection and duration of therapy is not yet well stablished. Key words: Phaeohyphomycosis; mycoses; sinusitis; Curvularia spicifera; Bipolaris spicifera. Palabras clave: Feohifomicosis; micosis; sinusitis; Curvularia spicifera; Bipolaris spicifera. Introducción Las infecciones causadas por hongos filamentosos dematiáceos, caracterizados por formar colonias oscuras e hifas septadas o elementos levaduriformes con pared oscura, son conocidas como feohifomicosis. El color característico de este grupo está relacionado con la presencia de melanina, la cual se cree que podría ser un importante factor de virulencia. Más de 100 especies fúngicas han sido documentadas como agentes de feohifomicosis, incluidos los géneros Alternaria, Bipolaris, Curvularia, Exophiala y Scedosporium spp1-3. El género Curvularia incluye más de 80 especies, de las cuales la mayoría se encuentran en la tierra, plantas y materia inorgánica4-6. Su distribución es mundial, pero se ha reportado principalmente en regiones tropicales y subtropicales7, asociado a diferentes tipos de infecciones, tales como queratitis y úlceras corneales8, sinusitis9-12, micetoma13, infecciones cutáneas y subcutáneas14-16, peritonitis asociada a diálisis17,18, endarteritis19, absceso cerebral19,20, meningitis y encefalitis21,22, alergia broncopulmonar18,23,24 e infecciones diseminadas24-26. Curvularia spp. es capaz de infectar personas sanas y pacientes inmunocomprometidos18. No se conoce la real incidencia de las diferentes especies de Curvularia en seres humanos, existiendo comunicaciones de casos de infecciones principalmente en adultos, y muy infrecuentes en la población pediátrica18,27. La información sobre el tratamiento de estas infecciones también es escasa, sin haberse definido la terapia más apropiada1,28,29. El objetivo de esta publicación es presentar un caso de una infección fúngica poco frecuente en niños y revisar los casos que existen de ésta en la literatura científica. Con ello se pretende contribuir al diagnóstico diferencial de las infecciones fúngicas en pacientes de alto riesgo. Caso clínico Escolar de sexo masculino con 8 años de edad, residente en Santiago, con antecedentes de una leucemia mieloide aguda (LMA) M4, sometido a un trasplante de precursores hematopoyéticos (TPH) un año antes y rinitis alérgica. Evolucionó con una recaída de su leucemia tras lo cual se administró un ciclo de quimioterapia en preparación a un nuevo TPH. Ocho días después se hospitalizó por un episodio de neutropenia febril, por lo que se inició vancomicina, ceftazidima y amikacina. Refirió dolor en la fosa nasal derecha e incisivo superior, constatándose cuatro días después de su ingreso, una erosión leve en la fosa nasal derecha (FND) con signos de sangrado reciente y una costra dolorosa en la porción antero-inferior del tabique nasal izquierdo (FNI). Esta última se removió y se envió a cultivo bacteriano y de hongos. Bajo la costra se observó una lesión del cartílago septal más adherida y negruzca, cuya superficie se removió sin presentar sangrado. Se envió a tinción de calcoflúor, la cual evidenció hifas septadas por lo que se inició voriconazol iv 9 mg/ kg/dosis, dos veces al día. La tomografía computarizada (TC) de cavidades paranasales evidenció cambios inflamatorios pansinusales sin extensión extrasinusal (Figu- Rev Chilena Infectol 2017; 34 (3): 280-286


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