Page 94

Revista-Chilena-de-Infectologia-3-2017

Comunicación Breve Discusión Las decisiones basadas en los datos de vigilancia sesgada, que no consideren la fatiga de vigilancia, pueden informar en forma incorrecta sobre la verdadera magnitud del número de infecciones en una epidemia. Lipsitch y cols., en el año 2009 propusieron una forma alternativa para dar cuenta de la notificación de casos durante las epidemias: identificar una muestra de la población a ser monitoreada estrictamente por las instituciones de salud en localidades centinelas y luego desarrollar un parámetro de corrección para una estimación precisa de los casos posteriores10. Aunque este método necesita una evaluación robusta, puede mitigar la fatiga de la vigilancia mediante la corrección del número de notificaciones durante las epidemias y podría ayudar a asignar recursos efectivamente incluso en escenarios de fatiga de vigilancia10. La epidemiología moderna se enfrenta a cambios dramáticos en la distribución e incidencia de las enfermedades infecciosas. Estos cambios pueden estar asociados con una alta densidad de población, una mayor conectividad entre los países y cambios en el uso de la tierra. En epidemiología, nuevos conceptos son necesarios para representar patrones de enfermedad en un mundo cambiante para tener un marco conceptual actualizado entre los profesionales de la salud. Agradecimientos. Los autores agradecen a Dennis Guerra-Centeno por su revisión del latín y a Huijie Qiao por la discusión del término. Resumen Se presenta el concepto de “fatiga de vigilancia” (fatigatio vigilantiae) para describir un escenario epidemiológico en el que es evidente el subreporte de casos durante epidemias abrumadoras. Revisamos epidemias pasadas y encontramos que la fatiga de vigilancia es un patrón común, por lo tanto, puede ser un concepto útil en la epidemiología moderna. 290 www.sochinf.cl Referencias bibliográficas 1.- Broutet N, Krauer F, Riesen M, Khalakdina A, Almiron M, Aldighieri S, et al. Zika virus as a cause of neurologic disorders. N Engl J Med 2016; 374: 1506-9. 2.- Nsubuga P, White M E, Thacker S B, Anderson M A, Blount S B, Broome C V, et al. Chapter 53: Public health surveillance: a tool for targeting and monitoring interventions. Jamison D T, Breman J G, Measham A R, et al. editors. Disease control priorities in developing countries, 2nd ed. Washington, DC, USA: World Bank and Oxford University Press; 2006, p. 997-1015. 3.- Hitchcock P, Chamberlain A, Van Wagoner M, Inglesby T V, O’Toole T. Challenges to global surveillance and response to infectious disease outbreaks of international importance. Biosecur Bioterror 2007; 5: 206-27. 4.- Escobar L E, Qiao H, Peterson A T. Forecasting Chikungunya spread in the Americas via data-driven empirical approaches. Parasit Vectors 2016; 9: 112. 5.- Frieden T R. Government’s role in protecting health and safety. N Engl J Med 2013; 368: 1857-9. 6.- Atkins K E, Wenzel N S, Ndeffo-Mbah M, Altice F L, Townsend J P, Galvani A P. Under-reporting and case fatality estimates for emerging epidemics. Br Med J 2015; 350: h1115. 7.- Briand S, Mounts A, Chamberland M. Challenges of global surveillance during an influenza pandemic. Public Health 2011; 125: 247-56. 8.- World Health Organization. WHO: Ebola Response Roadmap Situation Report-8 October 2014. WHO 2014: 1-10. http://apps.who.int/iris/ bitstream/10665/136020/1/roadmapsitrep_8Oct2014_eng.pdf (accessed May 7, 2016). 9.- Rossetto E V, Luna E J. Reporting delay during the yellow fever outbreak, Angola. Rev Inst Med Trop São Paulo 2016; 58: 91. 10.- Lipsitch M, Hayden F G, Cowling B J, Leung G M. How to maintain surveillance for novel influenza A H1N1 when there are too many cases to count. Lancet 2009; 374: 1209-11. Rev Chilena Infectol 2017; 34 (3): 289-290


Revista-Chilena-de-Infectologia-3-2017
To see the actual publication please follow the link above